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Grandes éxitos de todos los tiempos (101): ‘Brass Button’ (Gram Parsons)

By on Oct 2, 2019 in Castellano, Entradas blog | 0 comments

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Gram Parsons

Grandes éxitos de todos los tiempos (101): ‘Brass Button’ (Gram Parsons)

A finales de la década de los sesenta, el Monumento Nacional Joshua Tree, que más tarde se convertiría en un parque nacional, era el lugar favorito de muchas celebridades y músicos que buscaban refugio espiritual los fines de semana. Uno de estos intérpretes que se acercaban hasta el desierto de Mojave -ubicado a muy pocas horas de Los Ángeles– fue Gram Parsons (1946-1973), acompañado por su novia Margaret Fisher, su manager, Phil Kaufman, y también de Keith Richards de los Rolling Stones. Allí, entre visitas a los bares locales, “dormir la mona” en la posada Joshua Tree Inn, y ascender a las enormes rocas graníticas llamadas monzogranita, desde donde pasaban muchas noches mirando las estrellas y buscando ovnis, también tuvieron tiempo suficiente para escribir canciones que influirían a los citados Stones, y también a los futuros The Eagles.

Algunas de esas canciones conformarían ‘Grievous Angel’, el segundo álbum en solitario de Parsons, recopilado a partir de sesiones efectuadas en el verano de 1973, y editado a comienzos de 1974, cuatro meses después de su muerte debido a una sobredosis de morfina y alcohol, el 19 de septiembre de 1973 a la edad de 26 años.

El disco sería manufacturado a caballo entre material nuevo y viejas canciones escritas a mediados de los años 60; es el caso de ‘Hickory Wind’ (que ya había sido registrada por The Byrds, ‘$1000 Wedding’ por The Flyring Burrito Brothers, y una joya de gran calibre emocional como es ‘Brass Buttons’ -que Gram compuso en Harvard cuando éste era un cantante folk-, dedicada a su madre Avis que murió por cirrosis el 5 de junio de 1965, justo el día en que éste se graduaba en Florida: “Botones de latón, sedas verdes y zapatos plateados / Cálidas tardes, pálidas mañanas / botella de tristeza /…/ Sus palabras todavía bailan dentro de mi cabeza / Su peine todavía se encuentra al lado de mi cama / Y sale el sol sin ella / simplemente no sabe que se marchó / Oh, pero recuerdo todo lo que ella dijo /”. La forma en que la canción despliega imágenes y recuerdos es de lo más conmovedora, y estoy completamente seguro de que todos los malos hábitos que Gram tuvo en vida fueron derivados de su tremendo dolor por la pérdida de su madre: en 1971, su ingesta de bebidas y drogas había llegado demasiado lejos, incluso para su amigo con el que compartía heroína, Keith Richards.

Algunas de esas canciones conformarían ‘Grievous Angel’, el segundo álbum en solitario de Parsons, recopilado a partir de sesiones efectuadas en el verano de 1973, y editado a comienzos de 1974, cuatro meses después de su muerte debido a una sobredosis de morfina y alcohol, el 19 de septiembre de 1973 a la edad de 26 años

Tanto llegó a disfrutar Gram de aquellos parajes desérticos de película, que le hizo prometer a su manager Kaufman, que si un día moría, quería que su cuerpo fuera incinerado en Joshua Tree, y que sus cenizas se esparcieran sobre las rocas antes mencionadas.

Unos meses después de que se realizara aquel pacto entre artista y manager, Parsons alquiló el 17 de septiembre de 1973 la habitación número 8 en el Joshua Tree Inn. Durante aquella visita, Gram consumió muchas drogas y alcohol. Kaufman, que no estuvo con él en aquella ocasión, recibió dos días después, el 19, una urgente llamada. Pero cuando llegó a la posada, el cadáver de Parsons ya había sido retirado y estaba en la morgue del hospital en Yucca Valley. Kaufman recogió las pertenencias de Gram, limpió las pruebas de drogas y se dirigió a su domicilio en Los Ángeles. Allí se pasó todo el día 20 bebiendo y pensando en su pacto, y también recordó la antipatía de Gram por su padrastro en Luisiana. Así que Kaufman pasó a la acción. Ese mismo día llamó a la funeraria y se enteró de que el padrastro de Parsons había organizado una ceremonia privada en Nueva Orleans, pero no invitó a ninguno de los amigos de Gram.

Con la ayuda de varios amigos, Kaufman tomó “prestado” un coche fúnebre, lo cargaron de cervezas y whisky, y se dirigieron al aeropuerto. Allí se las ingeniaron para engañar a un empleado de la aerolínea, diciéndole que la familia Parsons había cambiado de planes y quería enviar el cuerpo en un vuelo privado. Cargaron el ataúd y se dirigieron a las rocas que circundan Joshua Tree. En el camino pararon en una gasolinera y compraron una lata de gasolina. Cuando llegaron, abrieron el ataúd y rociaron el cuerpo de Gram con el combustible. Vieron luces de faros a lo lejos, imaginando que era la policía, huyeron rápidamente del lugar, mientras una gran columna de humo ascendía hacia los cielos estrellados del desierto de Mojave.


Texto y dibujo – Juan Manuel Escrihuela®

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